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Castillo de Lamego
En cuanto a la antigüedad del Castillo de Lamego, casi todos los autores consultados señalan que el castillo "es obra de los moros" y anterior a la fundación de la nacionalidad. Del conjunto primitivo solo se conservan la torre del homenaje (siglo XII), parte de la antigua muralla y la cisterna (siglo XIII). La torre del homenaje, de unos veinte metros de altura, es de planta cuadrangular y presenta en sus fachadas saeteras de iluminación, algunas de las cuales fueron modificadas en el siglo XVI para transformarlas en ventanas por orden del último conde de Marialva, D. Francisco Coutinho, tal vez con la intención de darle una función residencial. Posee una plaza de armas con forma de hexágono irregular cuya muralla, de unos noventa metros de perímetro, está dotada de adarve, accesible por el lado norte mediante un tramo de escaleras. Entre 1939 y 1940, cuando se celebraban los centenarios de la Fundación y la Restauración de la nacionalidad, el castillo fue objeto de obras de restauración, retirándose las espadañas y campanas que existían en lo alto de la torre para añadirle las almenas. El acceso al antiguo burgo del Castillo se realiza a través de dos pórticos abiertos en la muralla. Quien entra por el lado norte atraviesa el arco llamado “Porta dos Figos o dos Fogos”, también denominado en su momento “Porta da Vila o do Aguião”, mientras que la puerta del lado opuesto se llama "Porta do Sol". Junto a esta última se encuentra una interesante casa blasonada que perteneció a la Orden del Císter y que más tarde se convirtió en la casa da roda (inclusa). En el lado norte aún existe la Casa da Torre, que sirve como sede del Corpo Nacional de Escutas. En este edificio funcionó el Ayuntamiento hasta 1834, momento en que se trasladó a la Casa da Relação (actual Palacio Episcopal). A mitad de la Rua do Castelo se puede ver la capilla de Senhora do Socorro, en cuya pared exterior se encuentra un interesante panel de azulejos con la inscripción “N. S. do Coro 1671”. Cerca de esta existía otra capilla dedicada a San Salvador, donde habría estado la primitiva Sede Episcopal. La Cisterna de Lamego, situada extramuros de la plaza de armas, es de sillería rectangular y abovedada, con ojiva nervada sostenida por anchas fajas apoyadas en pilares. Con unos veinte metros de largo y diez de ancho, está considerada “uno de los mejores ejemplares de cisternas de los castillos portugueses” (Dirección General de Edificios y Monumentos Nacionales cit. Laranjo, 1994, p.52). En noviembre de 2013, la Cisterna de Lamego reabrió sus puertas tras someterse a importantes obras de revalorización. Imágenes, sonidos, letras, vivencias y tradiciones pasaron a estar disponibles para el público en un espacio que se erige ahora como Centro de Memoria. Al entrar en la Cisterna, el visitante se sumerge en el pasado, donde múltiples memorias se proyectan ininterrumpidamente sobre las piedras que antaño fueron meras espectadoras. Un diseño de sonido se une al espacio, recordando 800 años de sonidos cotidianos: la campana, el gallo, el cantero, el pregón, la procesión, el llanto y la risa. El Castillo de Lamego está clasificado como Monumento Nacional por el Decreto de 16 de junio de 1910.
Santuario Nossa Senhora dos Remédios
En el lugar donde se erigió la capilla mayor de Nuestra Señora de los Remedios existía una pequeña ermita, mandada construir por el obispo D. Durando en 1361, dedicada a San Esteban.En 1568, el obispo de Lamego D. Manuel de Noronha autorizó la demolición de la vieja ermita y, en el lugar donde actualmente se sitúa el Patio de los Reyes, mandó levantar otra bajo la advocación de Nuestra Señora de los Remedios. Esta capilla acabó por ser también demolida para erigir el actual Santuario, cuya primera piedra fue colocada en 1750, por iniciativa del canónigo José Pinto Teixeira.El edificio del Santuario es una construcción en estilo barroco trabajada íntegramente en granito, que deslumbras por la elegancia de su estilo, impuesta por la creatividad del autor del proyecto, que se cree que fue Nicolau Nasoni.La talla dorada es del siglo XVIII. El retablo de la capilla mayor atrae por su enmarcado, constituyendo un cuadro original dentro de los tallados portugueses, en cuyo centro se encuentra la imagen de Nuestra Señora de los Remedios. Cabe destacar, igualmente, los altares laterales de San Joaquín y Santa Ana. Además, en el interior del templo, se pueden admirar hermosos paneles de azulejos, así como interesantes vidrieras que enriquecen las paredes de la nave principal y de la capilla mayor.La fachada del Santuario es la parte más admirable de todo el edificio, deslumbrando a todos los que se detienen a contemplar la brillantez y el genio creativo allí patente. Todos los adornos, tan elegantemente refinados en el granito, son admirables.En el atrio de la iglesia, en el lado sur, existe una armoniosa fuente totalmente esculpida en granito de la región, diseñada por Nicolau Nasoni y fechada en 1738.Levantada sobre el descanso donde terminan los últimos peldaños de la escalinata, ya en el atrio frente al templo, se puede ver la cruz monolítica, de finísimos ornamentos. El autor del libro “Historia del Culto de Nuestra Señora de los Remedios en Lamego”, del canónigo José Marrana —obra imprescindible de consulta para quien desee conocer mejor el Santuario, la Escalinata y el Parque de los Remedios— considera esta pieza como “la corona maravillosa de toda la obra de la escalinata, que se impone y domina por la delicadeza de sus líneas y su traza escultural”.Las dos torres —con proyecto del arquitecto Augusto de Matos Cid— se iniciaron mucho más tarde. La del lado sur comenzó a construirse en 1880, mientras que la torre del lado norte se concluyó únicamente en 1905.La escalinata se inició en 1777, pero las obras solo finalizaron en el siglo XX.El conjunto más grandioso de la escalinata es sin duda el denominado “Patio de los Reyes”, una admirable obra arquitectónica formada por la Fuente de los Gigantes, en cuyo centro se eleva un espléndido obelisco de unos 15 metros de altura. Este patio está rodeado por varias estatuas que representan los 18 últimos nombres de la casa de David. También son notables los dos pórticos que dan acceso lateral a este amplio recinto.Cabe mencionar asimismo el patio de Nuestra Señora de Lourdes o de Jesús María José, donde existe una capilla que su fundador dedicó a la Sagrada Familia. Más tarde, la Hermandad mandó colocar allí la imagen de Nuestra Señora de Lourdes. Sobre la puerta de la bonita capilla figura el escudo del obispo D. Manuel de Vasconcelos Pereira, su fundador.Frente a esta capilla se encuentra la fuente de la Sirena, cuyo nombre proviene del hecho de estar adornada con una escultura de un tritón montado sobre un delfín, una figura que para el común de los visitantes se asemeja a una sirena. Hay que señalar también en la escalinata la monumental Fuente del Pelícano en granito labrado. Particularmente interesante en esta fuente es la escultura del pelícano.El ajardinamiento del parque, la gruta, así como el lago y el puente, fueron encargados por la Hermandad a la Compañía Hortícola de Oporto en 1898. La gruta del fondo fue construida en 1910 por un artista de Arneirós.El parque, atravesado por varios senderos y con diversos rincones dotados de mesas para pícnic, alberga una gran variedad de especies de árboles, tales como: tejos, cipreses, árboles del amor, acacias, tilos, chopos, hayas, robles, eucaliptos, olmos, madroños, castaños, entre muchos otros.Cuenta además con la Tienda del Santuario, donde los visitantes pueden adquirir recuerdos, artículos religiosos y publicaciones relacionadas con el Santuario y el Parque de los Remedios. El horario de apertura puede variar según la agenda de misas, celebraciones y otros eventos religiosos.
Homenaje al Soldado Desconocido
Erigido en memoria de los caídos en la Gran Guerra, fue inaugurado en 1932. Posteriormente, se colocaron dos lápidas: una en 1954, en homenaje a los caídos de Dadrá, y otra, colocada por los combatientes de la Gran Guerra en homenaje a los caídos en ese conflicto. Otra lápida, de mármol blanco, hace referencia a las altas condecoraciones que recibió el R.I. 9 de Lamego por la valentía demostrada en Francia durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), especialmente en la batalla de Neuve Chapelle. Las enormes proporciones de la estatua y su ubicación central han generado cierta controversia desde su construcción. Sin embargo, en general, el monumento infunde un respeto especial a los habitantes de Lamego y despierta cierta curiosidad en los visitantes.
Sé de Lamego
En el siglo XII, tras la restauración de la diócesis de Lamego, se inició la construcción de un templo de mayores dimensiones. Su emplazamiento se estableció en el Rossio de Lamego, en la parte baja de la futura ciudad, y las obras comenzaron en el año 1159. Consagrada en 1175 a Santa María y a San Sebastián, la probable finalización de la Catedral solo tendría lugar en 1191. Sin embargo, las distintas épocas de la Historia fueron responsables de alterar significativamente su perfil románico original. La Catedral se abre a un amplio atrio empedrado, obra del siglo XVIII, con la fachada marcada por la robusta torre remodelada en el siglo XVIII. La fachada principal del templo fue reconstruida durante el reinado de D. Manuel I, combinando formas del gótico flamígero con la tímida aparición de algunos elementos del Renacimiento. De hecho, esta renovación de la catedral episcopal se inició en el siglo XV y se prolongó durante el siguiente. La campaña de construcción de la fachada tuvo lugar entre 1508 y 1515, según los planos del arquitecto João Lopes. En la planta baja se abren tres portadas de arco apuntado, siendo la central de mayores dimensiones, compuesta por varias arquivoltas apoyadas en columnillas, decoradas con pequeñas esculturas de motivos vegetales y zoomórficos. Sobre estas se abren ventanas góticas, siendo la central de carácter monumental y dividida por tracerías curvas de piedra. Los tres cuerpos de la fachada están separados por cuatro contrafuertes y rematados por pináculos con crochets. De las diversas dependencias que se extienden al norte de la fachada principal, destaca el antiguo Paço dos Bispos, edificio barroco del siglo XVIII que desde 1917 alberga el Museo de Lamego, donde se conservan algunas de las mejores obras de arte procedentes de la Catedral y de otros edificios religiosos de la ciudad. El interior de la catedral se divide en tres naves, separadas en tres tramos y cubiertas por bóvedas de arista, apoyadas en arcos de medio punto y gruesos pilares. Los techos fueron pintados en la primera mitad del siglo XVIII por el pintor-arquitecto italiano Nicolau Nasoni, revelando composiciones perspectívicas del barroco triunfante, con un tema arquitectónico que enmarca episodios bíblicos. En las naves laterales se abren diversos y suntuosos altares barrocos. De grandes dimensiones, la capilla mayor fue remodelada en el siglo XVIII, con un retablo de finales del siglo XVIII que combina mármol y talla dorada, así como una sillería de coro neoclásica de alto respaldo. Las ventanas, puertas, arcos y sus dos órganos están decorados con vistosas estructuras de talla dorada. Las capillas laterales están ornamentadas con magníficos retablos barrocos, obra de João Garcia Lopes, realizados en 1751. El altar mayor del Santísimo Sacramento presenta un laborioso frontal de plata, obra de un orfebre de Oporto, fechado en el tercer cuarto del siglo XVIII. En el coro alto se puede admirar una bella sillería con pinturas, elegante obra del barroco del siglo XVIII. La luminosa sacristía alberga un escenográfico Calvario con talla rococó, obra de un taller regional y fechado en 1757. El equilibrado claustro de la catedral es una realización del siglo XVI, dividido en dos pisos: el inferior formado por arcos de medio punto y el superior constituido por una galería de columnas sencillas que sostienen un pórtico. En la planta inferior del claustro se encuentran dos magníficas capillas. La dedicada a San Antonio está cubierta por un altar de talla dorada y policromada, que alberga imágenes sagradas del siglo XVII. La Capilla de San Nicolás, concluida en 1563, presenta parte de sus muros revestidos con azulejos del siglo XVIII alusivos a la vida del santo, obra de un taller de la capital. Cuenta igualmente con un armonioso y dinámico retablo de talla del siglo XVIII. En esta capilla del siglo XVI está sepultado D. Manuel de Noronha, uno de los obispos más destacados de la diócesis de Lamego. El horario de apertura puede variar según la agenda de misas, celebraciones y otros eventos religiosos.
Museo de Lamego
Situado en el centro histórico de la ciudad, el Museo de Lamego fue fundado en 1917, en un edificio del siglo XVIII que fue el Palacio Episcopal. Pertenece al reducido número de museos centenarios, cuya creación refleja los efectos de la aplicación de la Ley de Separación del Estado de las Iglesias (1911), que sucedió a la implantación de la República. Con un fondo verdaderamente ecléctico, posee colecciones de pintura, tapicería, mobiliario, orfebrería, paramentaria y medios de transporte que formaban parte del mobiliario del antiguo palacio, complementadas más tarde por un conjunto de capillas revestidas con talla dorada, piezas arqueológicas, cerámica, grabado, dibujo y fotografía. El núcleo de tapicería flamenca, tejido en Bruselas en la primera mitad del siglo XVI, los paneles que Vasco Fernandes (Grão Vasco) pintó para la catedral de Lamego en la misma época, los paneles de azulejos del siglo XVII y un arca tumular medieval, clasificados como “tesoros nacionales”, forman parte del conjunto de mayor relevancia, en una colección cronológicamente amplia, con ejemplares datados entre los siglos I y XX. Diversa y plural, la colección permite un recorrido para descubrir la evolución de la ciudad de Lamego y de los hombres y mujeres que la habitaron a lo largo de los siglos. Forma parte de la red de Museos y Monumentos Nacionales en Portugal, siendo gestionado por la Dirección General del Patrimonio Cultural (DGPC) e integrando el circuito nacional, incluso estando actualmente en obras de rehabilitación para modernización y mejora de la accesibilidad.
Teatro Ribeiro Conceição
Fechado en el año 1727, este teatro fue construido inicialmente con el propósito de albergar el Hospital da Misericórdia de Lamego, que funcionó aquí hasta 1892. Cuatro años después, el antiguo hospital pasó a ser el nuevo Cuartel del Regimiento. Sin embargo, el 31 de julio de 1897, un grave incendio dejó el edificio reducido a escombros. En 1924, el Comendador José Ribeiro Conceição compró el edificio en ruinas en subasta pública por diez mil un escudos (49,88 euros) y lo transformó en una importante y prestigiosa sala de espectáculos que se convertiría en un referente de la vida cultural del interior del país a lo largo de varias décadas. Con gran pompa y circunstancia, el teatro fue inaugurado el 2 de febrero de 1929, manteniendo su actividad cultural hasta 1987, año en el que presentaba ya un avanzado estado de degradación. Finalmente, el Municipio de Lamego decidió avanzar con la adquisición de este monumento del siglo XVIII y en 1993 se realizaron obras de recuperación y consolidación del inmueble. A finales de 2005 se llevaron a cabo las obras de rehabilitación y el 23 de febrero de 2008 se reinauguró la sala de espectáculos más bella de la región del Duero: el Teatro Ribeiro Conceição. El horario de funcionamiento del teatro puede variar en función de la programación de espectáculos y eventos.
Iglesia de San Francisco
La Iglesia de San Francisco, también conocida como Iglesia de San Francisco de Asís, se encuentra en la Rua de Almacave, en Lamego. Se trata de un edificio de arquitectura típica franciscana, marcado por una expresión exterior sencilla y sin pretensiones, característica de este tipo de templos. En el interior destacan el lienzo del altar mayor, fechado en el siglo XVII, así como los azulejos historiados y nacionales del siglo XVIII. El espacio se organiza en una sola nave con capillas laterales, lo que le otorga una distribución clara y equilibrada. La iglesia forma parte del conjunto patrimonial de la parroquia de Almacave y se encuentra cerca de otros monumentos relevantes de la ciudad, como la Iglesia de Santa Maria de Almacave y la Capilla de Nuestra Señora de la Esperanza.
Iglesia de Santa María de Almacave
Construido cerca de una necrópolis árabe (makbara o maqab –de donde deriva el nombre de Almacave–), este templo religioso es una construcción románica (siglo XII) que sufrió profundas modificaciones, especialmente en el siglo XVII, como atestiguan los paneles de azulejos con motivos geométricos y vegetales, el púlpito y la talla dorada. Del conjunto románico primitivo cabe destacar el pórtico de arco apuntado con cuatro arquivoltas, la más externa bordeada por una franja ajedrezada. En el siglo XVIII, los altares se enriquecieron con azulejos y tallas doradas. Cabe señalar también en su interior —de nave única, sin transepto y con capilla mayor— los azulejos de las paredes y del coro, el púlpito construido en 1600 y las esculturas de San José y San Antonio en madera estofada del siglo XVIII. Cuenta la tradición que fue en la Iglesia de Santa María de Almacave donde se celebraron las primeras Cortes del Reino de Portugal en el año 1143. Todavía hoy, la evocación de esta asamblea, en la que habría sido aclamado e investido el primer rey de Portugal, D. Afonso Henriques, es uno de los símbolos del pasado histórico de Lamego. El horario de apertura puede variar según la agenda de misas, celebraciones y otros eventos religiosos.
Ayuntamiento de Lamego
El Ayuntamiento de Lamego es el principal órgano ejecutivo del municipio, responsable de la gestión administrativa, cultural y urbanística de la ciudad. El edificio alberga los servicios municipales y es un punto de referencia en la vida política y social de la comunidad.
Biblioteca Municipal de Lamego
El edificio que hoy alberga la Biblioteca Municipal de Lamego fue el Palacio Mesquitela, una antigua casa señorial que más tarde sirvió como sede de la Caixa Geral de Depósitos y, tras obras de adaptación, acogió la biblioteca. Se trata de un ejemplo de la arquitectura del siglo XVII, vinculado a la familia Mesquitela, y un importante referente cultural local. Los orígenes de la Biblioteca Pública Municipal de Lamego se remontan a finales del siglo XIX. El Vizconde Guedes Teixeira, gran impulsor de la biblioteca de Lamego, manifestaba su intención de mantener una biblioteca en su municipio. Cassiano Neves fue el principal impulsor de una Asociación de Instrucción Popular, dotada de una Biblioteca Popular con 1 400 libros, siendo considerado el fundador principal de la Biblioteca Pública Municipal de Lamego. La Biblioteca Municipal de Lamego es un espacio dinámico que ofrece, además del préstamo de libros y el acceso gratuito a Internet (Wi-Fi), un catálogo en línea para búsqueda, actividades de fomento de la lectura, visitas guiadas y apoyo a la investigación. Su funcionamiento está centrado en la formación de lectores y en la participación cívica, contando con un fondo de más de 12 000 obras.
Mercado Municipal de Lamego
El Mercado Municipal de Lamego comenzó a funcionar el 25 de julio de 1981, con el objetivo principal de abastecer de productos frescos a la capital del concejo, respondiendo a la dificultad de la época para dar servicio a las poblaciones urbanas en este tipo de productos. Consta de tres plantas: la primera y la segunda están destinadas al funcionamiento del mercado, mientras que la tercera planta estuvo ocupada hasta hace poco por la Escuela de Hostelería, estando su uso futuro aún por definir. El horario de venta al público, de lunes a sábado, comienza a las 07:30 y finaliza a las 18:00 horas. El día de mayor actividad es el jueves, coincidiendo con el mercadillo semanal, jornada en la que el mercado recibe de forma excepcional a numerosos productores que encuentran allí un espacio para comercializar sus productos hortofrutícolas. Teniendo en cuenta que no se realizaban obras de reordenación en dicho espacio desde hace más de 25 años, el Ayuntamiento de Lamego va a llevar a cabo una intervención para la revitalización y dinamización del Mercado Municipal, orientada, por un lado, a cumplir con los requisitos legales de seguridad alimentaria y, por otro, a aumentar la capacidad de atracción de este recinto. La rehabilitación física del Mercado Municipal se complementará con la formación y modernización de los operadores comerciales en aspectos como la exposición de productos, la atención al cliente, las técnicas de venta, la conservación y garantía de los productos comercializados, y la oferta de servicios de valor añadido (entregas a domicilio, pago con tarjeta, etc.). Asimismo, se desarrollarán acciones de difusión y promoción para fomentar en la población el hábito de acudir al Mercado Municipal para adquirir productos alimentarios de calidad (frutas y verduras frescas, pescado, carne, flores, pan, quesos, embutidos y repostería), especialmente aquellos de carácter tradicional y regional.
Calle Olaria
La Rua da Olaria, en Lamego, debe su nombre a la actividad artesanal que allí existió en otros tiempos, vinculada al trabajo del barro y a la producción de alfarería. Este pasado otorga a la calle una fuerte conexión con las tradiciones locales y la vida comunitaria de antaño. En la actualidad, la Rua da Olaria conserva su atmósfera típica, manteniendo el encanto de un espacio que evoca la memoria colectiva de la ciudad. Es un lugar donde la historia artesanal de Lamego se refleja en su propia identidad urbana, invitando a contemplar el patrimonio inmaterial que marcó a generaciones.
Calle Porta do Sol
La Rua Porta do Sol, en Lamego, es una de las vías más emblemáticas de la ciudad, situada en una zona de trazado antiguo que revela la herencia histórica y cultural del concejo. Su nombre evoca una conexión simbólica con la luz y el horizonte, remitiendo a la importancia de este espacio en la vida cotidiana urbana. A lo largo de la calle se encuentran edificios de arquitectura tradicional que atestiguan la evolución del entramado urbano a lo largo de los siglos. Pasear por la Rua Porta do Sol es también recorrer parte de la identidad de Lamego, donde la historia y la vida contemporánea se cruzan de forma armoniosa.
Avenida Visconde Guedes Teixeira
La Avenida Visconde Guedes Teixeira es una de las principales arterias urbanas de la ciudad de Lamego, concebida a comienzos del siglo XX en un momento de gran modernización urbanística de la ciudad. Su construcción surge como consecuencia de un plan de reorganización del tejido urbano que pretendía sustituir calles estrechas e irregulares por ejes más amplios y representativos, adaptados a las necesidades del tráfico y a la creciente importancia socioeconómica de la ciudad. El nombre de la avenida rinde homenaje a José Augusto Guedes Teixeira, I Vizconde de Guedes Teixeira (1843–1890), una de las figuras más destacadas de la vida política y administrativa de Lamego a finales del siglo XIX. Abogado, empresario y presidente del Ayuntamiento, el Vizconde fue un impulsor del progreso local, promoviendo reformas urbanas y defendiendo la modernización de la ciudad en el contexto de un país en rápida transformación. A lo largo de la avenida destacan también varios elementos de interés patrimonial y simbólico, en particular dos estatuas que forman parte de la memoria colectiva de Lamego. La estatua del Cochicho, figura popular asociada a la vida cotidiana y a las tradiciones locales, evoca el lado más humano y popular de la ciudad, siendo frecuentemente interpretada como un homenaje a la gente sencilla y a las historias transmitidas oralmente a lo largo de generaciones. Por su parte, el monumento al Soldado Desconocido tiene un carácter más solemne y evocador, rindiendo tributo a los combatientes que perdieron la vida al servicio de la Patria, en particular en el contexto de la Primera Guerra Mundial. Este monumento funciona como un espacio de memoria y reflexión, siendo escenario de ceremonias conmemorativas y homenajes, lo que refuerza el valor histórico y cívico de la avenida. De este modo, la Avenida Visconde Guedes Teixeira no se afirma únicamente como un importante eje urbano y funcional, sino también como un espacio de identidad, memoria y representación histórica de la ciudad de Lamego, donde se cruzan modernidad, tradición y evocación cívica.
Jardín de la República
El Jardim da RepúblicaClicar para abrir o painel lateral e ver mais informações es un espacio verde público emblemático situado en el centro histórico de Lamego, en el distrito de Viseu, junto al Ayuntamiento y muy cerca de otros puntos de interés de la ciudad. Este jardín ocupa una zona con un desnivel natural entre las calles que lo delimitan, siendo accesible a través de una escalinata revestida con azulejos tradicionales en tonos azules y blancos, que constituyen uno de los elementos visuales más característicos del lugar. Históricamente, el jardín tiene su origen en el antiguo Campo do Tablado, un espacio público situado frente al Convento de las Chagas, fundado en el siglo XVI. La zona fue transformándose a lo largo del tiempo hasta convertirse en el jardín que hoy se conoce. Junto a la zona ajardinada se encuentra también la conocida Fuente “O Lamego”, erigida originalmente en 1830 y reinstalada posteriormente en la ladera del jardín.
Capilla del Espíritu Santo
La Capela do Espirito SantoClicar para abrir o painel lateral e ver mais informações es un pequeño y singular edificio religioso situado en la zona baja de la ciudad de Lamego, junto a la Fuente del Espíritu Santo, en la Rua das Canastras. La capilla fue reedificada en el siglo XVI por el obispo D. Manuel de Noronha, cuyo escudo de armas figura en el exterior de la construcción, dejando constancia de su intervención y de su papel en la historia religiosa de la ciudad. El interior de la capilla es de dimensiones reducidas pero alberga un notable conjunto artístico decorativo. El elemento más destacado es una escultura del Espíritu Santo del siglo XVIII, de autor desconocido, situada en el altar mayor, que constituye una pieza de especial interés para los visitantes. Además de la escultura central, el espacio exhibe retablos barrocos, incluyendo un elegante altar en el lado del Evangelio, un púlpito cubierto de talla dorada y paredes decoradas con azulejos del siglo XVII, que enriquecen la atmósfera interior y reflejan la estética barroca de la época.
Cisterna de Lamego
La Cisterna de Lamego es un destacado ejemplo de cisterna medieval situada junto al Castillo de Lamego, en el histórico Barrio del Castillo. Se trata de un amplio depósito de agua abovedado y de planta rectangular, construido con bloques de piedra y con una bóveda ogival nervada sostenida por anchas bandas apoyadas en pilares. Está considerada uno de los mejores ejemplares de cisternas de castillos portugueses.Tras su rehabilitación, el monumento fue adaptado para visitas públicas y convertido en un espacio expositivo que invita al visitante a sumergirse en la historia urbana de Lamego. El interior incorpora elementos interpretativos que combinan imágenes, sonidos y recuerdos cotidianos históricos.La cisterna forma parte del conjunto patrimonial del Castillo de Lamego, clasificado como Monumento Nacional, e integra el recinto amurallado que marcó el desarrollo histórico de la ciudad.En verano, el horario de cierre pasa a ser a las 18:00.
Iglesia de las Chagas
La Iglesia de las Chagas, también conocida como Iglesia del Monasterio de las Chagas, se encuentra en Lamego y es uno de los monumentos religiosos más relevantes de la ciudad. Formaba parte del Convento de las Chagas, fundado en 1588 por el obispo de Lamego, D. António Teles de Menezes, para monjas de la Orden de Santa Clara. Actualmente, la iglesia es la única construcción que se conserva del antiguo convento y está clasificada como Inmueble de Interés Público. En su fachada destaca un pórtico renacentista flanqueado por columnas clásicas. En el interior, la nave única está decorada con azulejos del siglo XVII, tallas doradas y retablos barrocos, entre los que sobresalen los de San Juan Evangelista y San Juan Bautista. El techo y otras estructuras internas, como los antiguos coros y la sacristía, aportan un valor artístico e histórico adicional. Propiedad de la Santa Casa da Misericórdia de Lamego, la Iglesia de las Chagas ha sido objeto de trabajos de restauración que han puesto en valor su patrimonio artístico y permanece abierta al culto y a eventos culturales.Abierta a la celebración de cultos religiosos y acoge la celebración de importantes eventos.
Busto del Poeta Fausto Guedes Teixeira
Inaugurado en 1944, este busto rinde homenaje al poeta lamecense Fausto Guedes Teixeira. Se trata de una obra concebida por Rui Couto y António Couto y esculpida por el artista Costa Mota Sobrinho. Fausto Guedes Teixeira, hijo del Vizconde de Guedes Teixeira, nació en Lamego en 1871. Tras completar sus estudios en el Instituto de Lamego, se matriculó en la Universidad de Coímbra, donde se licenció en Derecho. Ya se adivinaba en él un lírico admirable cuando publicó Náufragos con tan solo 18 años. En 1893 publicó Mocidade Perdida, seguida en 1894 por O Livro do Amor, obra que consagraría definitivamente al poeta. Su paso por Coímbra estuvo marcado por sus deliciosas improvisaciones que encandilaron a toda una generación romántica. En 1899 publicó Esperança Nossa y Carta de um Poeta. Pasó un tiempo en Brasil con la intención de ejercer allí su profesión, pero regresó enfermo y con añoranza de su tierra natal. En 1906 publicó Almas Tristes y en 1908 O meu Livro, volumen que reúne sus mejores versos. Quien visite el Penedo da Saudade, en Coímbra, puede contemplar allí una placa que evoca al poeta con uno de sus versos.
O Lamego
Esta es sin duda una de las estatuas más conocidas de la ciudad de Lamego. Situada en lo alto de la fuente del mismo nombre, representa a un guerrero en postura altiva, con yelmo, sosteniendo en su mano derecha una alabarda y en la izquierda un escudo que ostenta las armas de Lamego. En su base tiene la inscripción «Lamego». Es una obra de buena ejecución, tallada en el duro granito de la región, que siempre ha despertado curiosidad. Forma parte integrante de la monumental fuente, por lo que su historia está asociada a ella.
Estatua de Miguel de Portugal (obispo de Lamego)
En honor al obispo embajador, D. Miguel de Portugal, se inauguró este monumento en 1951. La estatua es obra del escultor madeirense Francisco Franco. D. Miguel de Portugal nació en Évora, hijo de D. Luís de Portugal, conde de Vimioso, y de D. Joana de Mendonça, condesa de Basto. Fue obispo de Lamego desde 1635 hasta 1644, año en que falleció. Un año después de la Restauración de la Independencia, en 1641, fue enviado a Roma por D. João IV con el objetivo de exponer ante el papa Urbano VIII las razones que asistían al rey para ocupar el trono de Portugal. Aunque nunca llegó a ser recibido por el Papa, enfrentó con gran valentía las intrigas de la diplomacia española y resistió heroicamente una emboscada llevada a cabo por elementos a sueldo del rey de Castilla que querían asesinarlo.
Estatuas del “Cochicho”
Situadas en el espacio más emblémático de Lamego, en el parterre central del Jardim Visconde Guedes Teixeira, estas esculturas fueron donadas a la ciudad por uno de sus hijos más ilustres, el Dr. João de Almeida, de igual modo que las situadas en los estanques de la Avenida Dr. Alfredo de Sousa. Estas dos estatuas, creadas por la Escuela de Bellas Artes de Oporto, representan a dos figuras femeninas sosteniendo dos cántaros de los que caen hilos de agua que se vierten en el gran estanque en el que están instaladas. La figura de la derecha parece susurrarle algo al oído a su compañera, de donde surge la denominación popular de "estátuas do cochicho" ("estatuas del chisme" o "del cuchicheo").
Centro Arqueológico Porta dos Figos
Constituye el conjunto arqueológico más importante descubierto en Lamego, el cual ilustra la dinámica de transformación de la ciudad a lo largo de más de dos mil años de historia. Dispuestos en capas superpuestas, los restos ofrecen un "viaje en el tiempo": desde la ocupación residencial más antigua durante los períodos romano (siglos I a V) y suevo-visigodo (siglos V a VII), época en la que la ciudad fue elevada a sede episcopal; pasando por su transformación en cementerio (siglos IX a XI), abandonado posteriormente para dar paso al nuevo recinto amurallado de la ciudad (siglos XII a XIII) y al entramado de casas que dio origen al urbanismo actual del Bairro do Castelo. El visitante dispone de un recorrido que permite interpretar las estructuras arqueológicas, acompañado de una videoproyección y de la exhibición de objetos hallados en el lugar, entre los que destaca un importante tesoro monetario romano de finales del siglo IV, además de piezas de cerámica, vidrio y otros objetos representativos de la vida cotidiana de sus antiguos moradores. Una pantalla interactiva permite explorar información detallada sobre el cementerio y los datos bioantropológicos de los individuos allí sepultados.